Alleluia! Ecce ego, mitte me!


31 de mayo de 1930 ¡Cómo quisiera yo poner mi alma y mi corazón ante el Señor Jesús, dárselos totalmente y sin condiciones! ¡Mi Jesús, quiero ser tuya totalmente, ayudame a lograrlo! Quisiera poner mi corazón ante ti como una alfombra, mi querido, hermoso Esposo! Quisiera abrir mi alma, para ponerla visiblemente ante Ti, para ofrecértela con mis manos. ¡Mi dulce, dulce Jesús! ¡Qué gran cambio pasó en mi vida, por tu voluntad! ¿Podría yo vivir así, podría venir a Tí sin tu voluntad? Si Tú no hubieras extendido tu brazo por encima y através de todo, no hubieras tocado mi vida? ¡ Mi Jesús, acéptame totalmente por tu bondad! ¡Acépta a mi ser miserable! Yo me esforzaré por ser buena, por merecer tu clemencia. Con toda mi voluntad busco tu voluntad, con toda mi determinación y resolución, y quiero cumplirla (tu voluntad). ¿Quieres tú mis votos? Te los doy, Señor Jesús, con toda mi alma. Tú me darás la cruz, y yo quiero llevarla con alegría. ¡Todo por Ti, para Ti! ¡Que tu amor arda en mí! ¡Que tu amor, Cristo me persiga, apresure, estimule, mande, trabaje, flamee en mí, hasta la muerte, para siempre. Amén. Alleluya!

¡Mi Cristo, soy tuya para siempre! ¡Toda mi vida, mi alma, mi corazón, mi voluntad son tuyos! ¡Tu beso misterioso es el sello, y arde aquí en mi corazón! Sí, Tú me elegiste, guiaste, abrazaste a tu corazón y me besaste con el beso siempre ardiente de tu clemecia! Mi corazón está sellado, y en su profundidad arde mi amor por ti! Mi Cristo, me comprometo a guardar este sello a lo largo de toda mi vida: para que nadie pueda tocarlo, tampoco yo! Cristo, ayúdame así, a que yo cumpla mi compromiso, amén.

31 de agosto de 1931 "Lámpara encendida". Es este amor que arde en mi corazón por Ti. ¡Cómo debemos guardar este amor! ¡cuánto debemos luchar, para que arda claramente y sin cesar! ¿Qué apaga más esta lámpara? También el amor: el amor por mi mismo y por los otros.

Sí, cuando mi amor hacia los demás es grande y celoso, tal vez mi amor hacia Ti es pequeño y parpadeante. Si, cuando estoy llena de mí misma, cuando me lleno de aflicción, miseria y sufrimiento, continuamente me quejo (y con eso quiero llamar la atención), tal vez mi amor hacia Ti apenas arde. El amor ardiente es una lámpara encendida, porque solamente el amor ardiente puede iluminar ese camino oscuro, el calor del amor ardiente puede volver amistoso el frío, el amor ardiente puede hacer transitable la dureza.

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